lunes, 16 de enero de 2017

De amor

Quiero escribir un poema al amor pero en sí, ya es un poema mencionarlo. En el camino he intentado representarlo. Ubicarlo en composición homogénea, sin embargo, es imposible hacerlo. Vi tantas formas candidatas, pero ninguna era la exacta y a su vez todas eran perfectas. Sentí, no solo las chispas y los fuegos artificiales de los cuentos de hadas. Fue capaz de trascender en el tiempo y cambiar.

Hoy no es él mismo. Su alma y contexto se transformó. Tal cual los seres humanos, caminamos por diferentes etapas. Él se llenó de múltiples atuendos que representan  a cada porción del sentimiento repartido en los compañeros de mi trayectoria,  adoptando su aspecto y evolucionando con ellos.

No creo en la fantasía del vivir felices por siempre, carente de nuevos retos y pruebas que van templando la fuerza y la solidez del lazo. Eso es banal y aburrido. Como aquel rostro y escultura perfectos codiciados por las multitudes, que a la larga, me aburrirían ver la misma estampa todos los días. Tendría que pedirle sacar la lengua para cambiarla por un momento.

Digo… no pretendo encontrar al no error de Dios, pero sí la perfección enormemente imperfecta. La cual puede alegrar la vida con un sin fin de aventuras. No en el Río Amazonas, ni mucho menos en el desierto del Sahara, sino en pequeños momentos agradables, cotidianos y hasta insignificantes para los demás, con los que se pueda construir la unión.

Tal vez preciso a un ser de acción, seguro de sí mismo, soñador y que se pueda procurar. Con la templanza, la honestidad y el valor de ser sincero, aun cuando las acciones hieran a quien las recibe. Pero no con el placer del psicópata, sino con la sabiduría y la fe de que los hombres puedes cambiar.

Cimentar un “siempre felices” porque ambos paseamos hacia un mismo punto. Por amor, un amor de desafíos y pruebas superadas, de valor, respeto, un amor entre personas, que viven como personas y se ven como personas. En esa premisa donde el amor funda sus bases para crecer. Nunca ideales, solo cosas reales. 

Alguien palpable que no desaparezca de mis manos cuando el tiempo de descubrirse llegue. No quiero enamorarme de figuras de oropel. Prefiero la calidad humana.  El amor, es un regalo envuelto en piel humana, lleno de exquisiteces llamadas defectos…

Nancy BlueAngl







Fotografía de Nancy BlueAngl
El ojo mecánico de mi alma http://elojomecanicodemialma.blogspot.mx